UN COLEGIO LLENO DE PROYECTOS

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UN COLEGIO LLENO DE PROYECTOS
Santiago Jaramillo, de 14 años, respiró profundo y sudando un poco, empezó a explicar la manera de usar las píldoras anticonceptivas y lo que una pareja debe saber sobre la T de cobre.

Por: DIEGO GUERRERO Enviado especial de EL TIEMPO

 7 de noviembre de 2004
La razón del sudor del estudiante de noveno grado de la Fundación Celia Duque de Duque, del municipio de Abejorral (Antioquia), no era el tema, sino sus interlocutores: con píldoras y T en mano les explicaba a sus papás, Luis Guillermo Jaramillo y Angela Montoya.

Con ellos treinta parejas habían acudido al auditorio del colegio para ver la investigación de sus hijos en sexualidad. Aunque al inicio estaban sonrojados, terminaron hablando tranquilos.

Esta es una metodología usual en la institución para socializar las investigaciones de los estudiantes. Por ello y otras acciones el colegio obtuvo el Premio Iberoamericano a la Excelencia Educativa, otorgado por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa.

Este organismo está compuesto por 350 miembros entre catedráticos, universidades y entidades gubernamentales de países iberoamericanos. Fue creado hace dos años para el mejoramiento de la calidad mediante el desarrollo de estrategias educativas que equilibren la instrucción con la educación y ofrezcan oportunidades.

El premio será entregado en abril en la primera cumbre del organismo en Punta del Este (Uruguay). El jurado que lo concedió estuvo integrado por representantes de las universidades San Martín de Argentina, Católica de Bolivia y la Secretaría de Estado de Educación de República Dominicana, entre otros.

Este plantel oficial tiene alrededor de 500 estudiantes de ambos sexos. Como parte de sus actividades conforma grupos que combinan la investigación con tecnologías de comunicación e informática, especialidad de su media técnica.

Educación desde la realidad Hay más de de 50 proyectos, desde preescolar hasta once. Para graduarse tienen que presentar un proyecto de grado y para pasar de noveno a décimo también , dice el rector Fernando González.

Los proyectos surgen de una necesidad que los estudiantes detectan en el pueblo. Por ejemplo, una propuesta de alumnos de noveno cambió la parcela donde aprendían a sembrar y a cosechar, por una granja que no utiliza químicos y que produce remolachas gigantes.

Un grupo de cuarto produjo guayacanes amarillos, especie que escaseaba en la zona y obtuvieron 2.000 árboles que vendieron entre campesinos o regalaron al hospital.

A los padres no se les puede engañar con notas. Hay que mostrarles que el conocimiento de sus hijos genera productos , dice el rector del colegio.

Santiago Jaramillo y Yerly Alvarez, al ver las precarias condiciones del asilo que acude a la caridad para alimentar a los ancianos, propusieron una investigación. Así, hicieron fichas de cada persona, con foto, drogas que toman, procedencia y parte de su vida, reconstruyeron la historia del lugar y descubrieron que la institución tenía propiedades que ni siquiera sabían donde estaban.

Todo lo hacemos en tiempo fuera de las clases, en vacaciones o los fines de semana. Nos reunimos luego de clase hasta entrada la noche o antes a las 5 a.m. Así hacen los que van a danza, teatro, o patrimonio cultural , explica Santiago.

Uno de los principales proyectos tiene que ver con la valoración del patrimonio cultural del municipio, declarado hace dos años Bien de Interés Cultural de la Nación. Con entrevistas a personajes de la región y con especialistas que han traído de Medellín, se dieron a la tarea de recuperar y valorar la historia y arquitectura y conformaron el grupo de Investigación Juvenil Orientada de Abejorral que ya tiene integrantes de otras instituciones educativas.

Todo lo realizan con apoyo de la asociación de padres, que programa actividades para recoger fondos. Aquí se matricula toda la familia , dice la mamá de Santiago. La última hazaña de la asociación fue la construcción del auditorio, que sirve a la comunidad. Una comunidad con la que los chicos se sienten comprometidos.

Una propuesta de alumnos de noveno cambió la parcela donde aprendían a sembrar y cosechar, por una pequeña granja que no utiliza químicos y que produce remolachas gigantes.

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